En junio de 2026 finalizamos nuestra intervención en las Termas de Fortuna, situadas en el yacimiento arqueológico de la antigua ciudad romana de Confloenta, en el entorno de Duratón y Sepúlveda, en la provincia de Segovia.
Se trata de un proyecto de consolidación, protección y musealización del patrimonio arqueológico que supone un importante avance en la conservación y puesta en valor de uno de los conjuntos termales romanos más destacados del norte de la península ibérica.
La actuación permite transformar un espacio hasta ahora vinculado principalmente a las campañas de excavación e investigación en un recinto preparado para su interpretación y visita pública, acercando al visitante la historia y la arquitectura de la antigua ciudad romana.
Confloenta, una ciudad romana por descubrir
La ciudad romana de Confloenta se encuentra en el paraje conocido como Los Mercados, cerca de la localidad de Duratón, en el término municipal de Sepúlveda.
Con una extensión aproximada de 60 a 70 hectáreas, fue uno de los principales núcleos urbanos de época romana en el territorio segoviano. Su organización incluía calles, espacios públicos, foros, infraestructuras hidráulicas y diferentes edificios termales, reflejo de la importancia que alcanzó durante el Imperio romano.
Entre sus construcciones más relevantes destacan las Termas de Fortuna, un amplio complejo que llegó a ocupar alrededor de 3.000 metros cuadrados, donde las excavaciones han permitido identificar distintos espacios destinados al baño, al ejercicio físico y al culto religioso.
Las investigaciones han documentado sucesivas fases constructivas desde el siglo I d. C., así como reformas posteriores que demuestran la prolongada utilización del conjunto.
Una arquitectura contemporánea para proteger el pasado
La intervención realizada responde a uno de los grandes retos de la arquitectura patrimonial: conservar los restos históricos y hacerlos accesibles sin alterar su significado ni su relación con el entorno.
El proyecto incluye la cubrición parcial de los restos arqueológicos mediante una estructura protectora, así como la adecuación de los espacios para favorecer su conservación y comprensión.
La nueva cubierta protege las estructuras excavadas frente a la acción directa de los agentes atmosféricos y, al mismo tiempo, establece una relación arquitectónica respetuosa con el paisaje.
Se han incorporado además pasarelas elevadas que permiten recorrer el recinto y observar los diferentes elementos arqueológicos desde una perspectiva que facilita su interpretación, evitando el tránsito directo sobre los vestigios.
La propuesta se completa con paneles informativos, recursos interpretativos y audioguías accesibles mediante códigos QR, que ayudarán a comprender la historia, la organización y el funcionamiento de las antiguas termas.
Las Termas de Fortuna: agua, arquitectura y culto religioso
Uno de los elementos más singulares del conjunto es la gran piscina situada junto a la palestra, el espacio destinado al ejercicio físico.
Esta piscina, excavada parcialmente en la roca y de unos diez metros de longitud, conserva parte de su pavimento original de ladrillo, incluyendo zonas dispuestas en forma de espiga, una técnica característica de la construcción romana.
El complejo contaba además con un elaborado sistema de abastecimiento, distribución y evacuación del agua, esencial para el funcionamiento de las instalaciones termales.
Pero el interés arqueológico de las Termas de Fortuna va más allá de su arquitectura destinada al baño.
Las excavaciones han permitido identificar un espacio de culto dedicado a la diosa Fortuna, asociado a un templo y a un pozo de gran profundidad. La aparición de inscripciones, altares y otros materiales votivos ha permitido a los investigadores relacionar este lugar con prácticas religiosas vinculadas al agua.
Estos hallazgos convierten el yacimiento en un testimonio especialmente valioso de la relación entre arquitectura, vida cotidiana y creencias religiosas en el mundo romano.
Un proyecto para conservar, comprender y transmitir
La actuación, promovida por la Diputación Provincial de Segovia, ha contado con una financiación de 1,8 millones de euros procedente de fondos europeos Next Generation EU, a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
La intervención forma parte de una apuesta continuada por la investigación, conservación y difusión del patrimonio arqueológico de Confloenta, donde las excavaciones desarrolladas durante la última década han permitido recuperar importantes testimonios de su pasado.
Para ARQOH Arquitectos, finalizar esta intervención representa una nueva oportunidad de contribuir a la conservación del patrimonio histórico mediante una arquitectura que busca establecer un diálogo respetuoso entre las estructuras originales y las necesidades contemporáneas.
Entendemos que restaurar no consiste únicamente en proteger lo que permanece, sino también en hacer comprensible su historia y garantizar su transmisión a las generaciones futuras.
Con la finalización de estos trabajos en junio de 2026, las Termas de Fortuna inician una nueva etapa como espacio patrimonial preparado para recibir visitantes, reforzando el valor cultural de Confloenta y su importancia dentro del legado romano de Castilla y León.